Reflexiones personales sobre el amor

Últimamente he estado meditando sobre el amor, qué es, cómo se expresa, hacia qué o quién se dirige el amor ¿Se necesita una persona o un contexto perfecto para amar? Aquí dejo una reflexión personal sobre lo que ha sido el amor para mí:


Para amar no es necesario ser perfecto, tener la vida resuelta ni ser piadoso, buen hombre o mujer, ni religioso, ni santo ni virgen. Amar es la condición natural del ser humano, es su origen, su deseo y su destino.


Para amar no hay pertenecer al mismo contexto social, amar se da entre dos seres que simplemente aman porque su naturaleza es amar. Si le quitamos el amor al ser humano, éste se vuelve una simple máquina de trabajo, un cuerpo que es esclavo de los pensamientos, los deberes y de la época.


Amar no es más que expresar lo que eres a través de lo que sientes, aún con el miedo a ser rechazado, juzgado, enterrado vivo o quemado. Para amar se necesita querer salir de uno mismo, por eso el amor propio es una trampa para que no podamos amar.


Amarse a uno mismo es la mentira más grande que nos han hecho creer porque ese amor no existe, simplemente no es amor. Si pudiéramos amarnos 100% a nosotros mismos no habría necesidad de otros, por lo tanto, es una ilusión planteada para que en este mundo no haya amor.


Aquí hay más personas, más seres que como tú y como yo, buscamos amar y ser amados, por lo tanto, rechazar el amor de otra persona porque yo no me he amado primero es rechazar nuestra esencia, nuestros deseos y nuestro propósito.


El amor se expresa de muchas maneras, desde la simpatía, la amistad, la bondad, el cariño, la compasión, el deseo, las miradas coquetas, el servicio a los demás, la pareja, la familia y de muchas otras formas. Si te das cuenta para que haya amor se necesita más de uno, no puede haber amor por uno mismo porque ese amor no existe, al menos no en este mundo dual.


Tener la valentía para poder amar significa ir en contra de lo que nos han planteado que es necesario para amar. Amarse a uno mismo para poder amar a los demás es sin duda una falacia que conduce a la frustración del deseo más profundo del ser humano: sentirse unido a lo(s) demás.


Si quieres amar no hace falta más que dejarte sentir y compartir con otro(s) tu sentimiento, dejar de pensar en necesidades que no son innecesarias, porque el amor simplemente se da si lo dejamos surgir, no se requieren pasos previos ni oraciones ni independencia ni dinero ni tantas estupideces que nos dicen todos aquellos que no saben amar.


Si queremos de verdad ser amados hay que estar dispuestos a liberar todos y cada uno de nuestros sentimientos y aún si nos equivocamos, si nos lastiman o somos lastimados, seguir amando porque el amor tiene un sentido para nosotros.


No hay que querer a alguien y pensar todos los días en esa persona, simplemente hay que permitir surgir en nosotros la cualidad primigenia por la cual hemos sido creados. Sin la unión de nuestros padres no sería posible nuestra existencia, del mismo modo que la creación de un universo no sería posible sin la unión de dos fuerzas contrarias que generan una tercera.


El amor crea y une, cuando nos abrimos al amor se corrigen los errores que nos han apartado de él. Es una forma de comprender que nuestra existencia va más allá del intelecto, las teorías, las filosofías y religiones. Hay amor en las plantas, los insectos, el cielo nublado, las olas de mar, el canto de los pájaros, los lirios, las poesías y todo aquello que no se tiene que razonar para ser comprendido.


Si de verdad quieres amar, permítete ser comprendido a la luz de la vulnerabilidad que los seres racionales temen encontrar. Que no sea excusa el tiempo de vida, la situación laboral, el estado de ánimo, los traumas psicológicos... amar no requiere un contexto perfecto, amar es la naturaleza exacta de todos estos seres imperfectos que anhelamos ser más que eso.



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