Una pausa para dejar ir lo que no necesitas

Actualizado: oct 30

El ritmo acelerado de nuestras vidas, nuestro trabajo, compromisos sociales y la persecución de metas se han convertido en una manera de entretenernos, de buscar ser alguien en el mundo.

Ya sea tu motivación el reconocimiento de tus logros, cumplir con tus responsabilidades, el miedo al fracaso o cualquier otra razón, vale la pena frenar un poco y OBSERVAR cuáles son los efectos de tu forma de vivir y hacia dónde te están dirigiendo.


Creemos que entre más nos esforcemos haciendo cosas que consideramos exitosas, mejor nos sentiremos acerca de nosotros mismos, sin embargo, nunca prestamos atención a lo que ocurre dentro de nosotros y este es el principal obstáculo para encontrar el bienestar y la felicidad que tanto buscamos.


¿Qué es lo que realmente estás consiguiendo con tu forma de vivir?

Algunas personas mayores me han contado sus historias acerca de cómo de jóvenes los educaron para ir a la escuela, trabajar, generar dinero, formar una familia, mantenerla, ahorrar para la jubilación, etc. Cuando llegaron a cierta edad ( __ pon aquí la edad en qué te sucedió) se dieron cuenta de que actuaron de manera AUTOMÁTICA, sin detenerse a pensar en lo que estaban haciendo, para qué lo hacían... y también en todo lo bueno que dejaron de hacer.



Cuando llegas a este punto es inevitable cuestionarte sobre el SENTIDO de tu vida y si de verdad eres feliz con quien eres. Sé que puede ser difícil pensar en esto y tal vez has tratado de evitarlo por mucho tiempo, pero ahora que lo estás leyendo es un buen momento para empezar, así que te lo haré más sencillo.


¿Cómo puedo enfrentar esta crisis?


A mí me sucedió a los 18 años, estaba en la boda de una tía y un grupo musical estaba tocando en vivo. Cuando era adolescente mi sueño era ser músico, así que al verlos tocar pensé -esto es lo que toda mi vida quise hacer y no lo estoy haciendo-. Me sentí tan desolado porque me di cuenta de que había tomado una dirección de vida muy distinta a la que buscaba.

Afortunadamente (eso creo), esta crisis me sucedió a temprana edad y tuve la convicción de tomarme el tiempo necesario para cuestionarme sobre el curso de mi vida y rectificar. No te voy a mentir, estuve 7 años tratando diferentes formas de encontrarme a mí mismo y hasta hace un par de años supe realmente lo que quería hacer.


Lo realmente valioso fue que busqué maneras de corregir los hábitos que me llevaron a distanciarme de mí mismo y aprendí a entrar en contacto con mi SER INTERIOR. Sé que para la mayoría de las personas, este encuentro con uno mismo ocurre más tarde, cuando disminuyen las responsabilidades y compromisos que tienen con su familia, trabajo o pareja. Así que lo que escribiré a continuación es para ahorrarte algunos años de aprendizaje errático.


¿CÓMO PUEDO EMPEZAR?


Simplemente hay que tomarse un momento al día para estar en quietud y silencio. Pueden ser 10 minutos hasta varias horas, observando o reflexionando sobre cualquier pensamiento, anhelo, miedo, emoción o sensación que esté presente.


¡¿Y cómo hago esto?!


De todas las maneras que probé (música, arte, psicoterapia, religión, El Curso de Milagros, Yoga, entre otros) la que me funcionó mejor fue la meditación y el Mindfulness.

OJO: No estoy escribiendo esto para descalificar otras maneras de lograrlo, sino para compartir mi experiencia y qué fue lo que me funcionó.




¿Por qué me ayudó la meditación?

Porque me permitió saber cómo entrenar mi mente y mi atención para auto-observarme sin juicios ni interpretaciones y así entrar en contacto con mi SER INTERIOR.

¿Y qué es el "Ser Interior"?

Es lo que no se puede ver con los sentidos físicos, esa dimensión oculta de cada uno, la FUENTE inagotable de sabiduría y amor interno. Al acceder a esta dimensión podemos comprender el ORIGEN de todos nuestros pensamientos, emociones y sensaciones, de los cuales no somos conscientes.

¿Y cómo me va a ayudar esto a saber lo que quiero hacer de mi vida?

Esta no es una respuesta fácil, pero voy a tratar de explicarlo con un EJEMPLO:

"Imaginemos que una tortuga va caminando cuesta arriba por una duna de arena. Esta tortuga nunca se ha dado cuenta de que tiene un gran caparazón que le dificulta subir, pero sigue esforzándose y finalmente llega a la cima. Ahí ve un pequeño charco de agua, se acerca y observa su REFLEJO. Se da cuenta de que tiene un caparazón y en ese momento siente todo su peso, así que comienza a moverse un poco y logra salirse de su caparazón.


Ahora que está más ligera se da cuenta de que pudo haber hecho tantas cosas en su vida si tan sólo hubiera sabido que tenía un caparazón tan pesado que le dificultaba hacer lo que más le gustaba. Ahora que se lo ha quitado de encima decide ir por un reto más grande y logra subir una montaña."

La meditación o la auto-observación funcionan como el charco de agua en donde la tortuga vio su reflejo (al meditar, este reflejo se ve a través de la consciencia, no de la vista). Gracias a eso pudo saber que tenía un caparazón que no era necesario para hacer lo que más disfrutaba.

La CLAVE está en saber cómo tomar distancia de tus pensamientos, emociones o sensaciones, las cuales son tus caparazones. Una vez que haz logrado esto puedes conocerlos para dejar ir lo que no necesitas. De esta manera podrás sentirte más ligero(a) y dirigirte con mayor determinación hacia tus metas.

Este proceso te puede suceder en una terapia, después de leer un libro, con una conversación, tras una aventura o por medio de la auto-observación. Lo IMPORTANTE es que lo busques, que hagas algo para que este cambio suceda sin esperar a que una gran crisis te lo provoque de manera dolorosa.

También te puede pasar como a mí, que al dejar ir algún caparazón, te des cuenta de que lo tuyo no es subir montañas, sino ayudar a otros a surfear la vida ¡¡Y es TOTALMENTE VÁLIDO!!




Toma una PAUSA cada día y no dudes en contactarme si quieres aprender a meditar para conocer tu interioridad profundamente. Te enseñaré cómo puedes hacer tu propio proceso de autoconocimiento y transformación. Recuerda que estoy aquí para facilitar tu camino.

Ojalá te haya gustado mi primer post en este blog, se aceptan comentarios y sugerencias.


Con amor y cariño, Edgar.

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